Elegir mal a un inquilino es el error más costoso que puede cometer un propietario. Un mes de renta perdida, un proceso legal de recuperación, daños a la propiedad — todo eso se puede evitar con una investigación adecuada antes de firmar el contrato. Aquí te decimos exactamente qué revisar.
Verifica que no esté vencida y que el nombre coincida exactamente con todos los demás documentos. Una discrepancia mínima es señal de alerta.
Recibos de nómina, estados de cuenta bancarios o declaraciones fiscales. La regla general: el ingreso mensual debe ser al menos 3 veces el monto de la renta.
Al menos 2 referencias personales y 1 laboral con nombre, teléfono y relación con el candidato. Llámalas — no solo las recibas.
Te dice dónde vivía antes. Puedes contactar al propietario anterior para verificar su comportamiento como inquilino.
Para validar identidad y hacer una búsqueda de antecedentes básica si lo consideras necesario.
Un buen candidato no tiene prisa para que saltes el proceso de investigación. Si insiste en que no es necesario o en firmar ese mismo día, desconfía.
Si trabaja de manera informal, los estados de cuenta bancarios deben mostrar depósitos regulares y suficientes. Si no puede demostrar ingresos de ninguna manera, es un riesgo real.
Si las referencias que da no contestan, dan información diferente a lo que dijo el candidato o son números equivocados, algo está mal.
Si gana $10,000 y quiere rentar algo en $5,000, la renta representa el 50% de su ingreso. Eso es insostenible a mediano plazo.
Los documentos originales o copias claras son lo mínimo. Si presenta copias de mala calidad que dificultan la verificación, pide los originales.
No es automáticamente malo, pero requiere más cuidado. Sin referencias de propietarios anteriores, el riesgo es mayor.
Una investigación informal — revisar los documentos tú mismo y llamar a las referencias — es mejor que nada, pero tiene limitaciones. Una investigación formal incluye verificaciones que un propietario individual no puede hacer por su cuenta: